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jueves, 15 de febrero de 2018

AUSENCIA














Sin mi yo no soy nada,

sin mi esencia no es posible la existencia. 

¿Dónde me encuentro que me siento como náufraga

 navegando a la deriva, 

devorada por los demonios que habitan en mi infierno?

¿En qué remota playa quedó mi alma varada,

en qué oscuro abismo se ahogó desalentada,

en qué océano se adentró que no escucha el eco de mi llamada?

Sin mi ser no es posible el ahora ni el mañana, 

sin mi yo no hay historia ni recuerdos que en la memoria permanezcan. 

Sin mi ser solo soy un cuerpo inerte, vacío y ausente. 

¿Dónde quedó mi ser, dónde habita mi esencia?

 ¿Dónde puedo hallar mi yo 

y dejar atrás esta sombra que no soy yo y que de mi no se aparta?









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miércoles, 14 de febrero de 2018

LA ESPERA














Nostalgia en todos los días,

 añoranza y desvelo,

 muerte en la espera. 

Ilusión malograda en la que la esperanza perece y se desintegra. 

Olvidado amor que lentamente se consume en la guarida de su nostalgia.

 Esperas interminables cuando se espera lo inalcanzable, 

melancolía que del alma se apodera por que dejó de creer en milagros. 

Día de notas involuntarias que del violín fluyen con sabor a desgarro, 

días sin noches que consumen y calcinan el sueño

 provocando insomnios y destemplanzas.

 Se deshace el corazón en su desalentadora espera, 

se destruye la ensoñación en la que ya no quedan primaveras.

Parsimoniosa calma  en que los días se desenvuelven

 acortando el camino que conduce a la nada.

 Incontenidas lágrimas fluyen en silencio, 

amargo sabe el día sobre el que la noche cae agotando la espera

 de un abrazo que funda el hielo,

 de unos besos que aviven el fuego,

de unas caricias que abriguen el alma, 

de un te amo sentido y cierto.








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martes, 13 de febrero de 2018

EL SONIDO DEL UNIVERSO












De nuevo se hizo el silencio en medio del tormentoso diálogo interno, las voces se acallaron de repente como reconociendo el sonido que poco a poco se iba adueñando de sus sentidos  y en actitud de plena obediencia, como si de un gran poder se tratara, los pensamientos se evaporaron, cesaron, dejando la mente completamente en blanco, borrando todo recuerdo de la conversación mantenida.

Aquel sonido, aquellas notas, erizaban su piel, producía una serie de vibraciones en su ser interno expandiendo sus ondas por todo el cuerpo. No sabía con certeza cuándo fue la primera vez que aquel vibrante sonido inundó sus sentidos, desconocía quién era el autor o autora ni de dónde provenía, solo sabía que de vez en cuando llegaba a ella desde algún punto indefinido de cualquier parte. El sonido se filtraba en su interior consiguiendo que todo su ser vibrara con las ondas que recibía.

 Era muy curioso todo e intrigante, a veces le parecía que formaba parte de una ensoñación y se cuestionaba si era real lo que percibía porque por mucho que indagara para poder localizar su procedencia le resultaba imposible averiguarlo. El sonido, una veces lejano otras más cercano cobraba intensidad o disminuía como por arte de magia, la cuestión es que quedaba subyugada por la magnitud y potencia con que en su ser se manifestaba.

Sus recuerdos se remontaban a la edad infantil pero no estaba tampoco segura porque incluso a veces, creía haberla escuchado mientras era solo un feto en el vientre de su progenitora. La definición era complicada y no se le ocurría otra forma de calificarla más que como un sonido o melodía que provenía del cielo, de la galaxia, música celestial, o quizá era una locura, una alucinación auditiva y era su propia mente la autora de aquel estremecedor sonido...

Todo formaba parte de especulaciones y elucubraciones en busca de respuestas y eso le daba mayor misterio al origen del sonido que llegaba a sus oídos, sobre todo se hacía más patente en las ocasiones en que su estado emocional estaba por los suelos, cuando se sentía perdida en la nada y no encontraba un mínimo de luz que la hiciera salir de aquel estado de triste melancolía, que la arrancara de aquel pozo de oscuridad en el que a veces se sumergía. Era en esos momentos, en especial, cuando podía percibir y le llegaban aquellas notas con toda nitidez, cálidas, vibrantes, potentes, enérgicas sin ser estridentes.

 Quizá fuera el Universo quien en un acto de piedad se las enviaba para aquietar sus pensamientos y encontrar la serenidad y equilibrio que tanto necesitaba en su ser.

Se preparó para su ritual, pues ya sabía por la experiencia adquirida en otras ocasiones qué era lo que debía hacer. Primero creó el ambiente oportuno para dedicarse a prestar atención a lo que su interior quisiera expresarle. Acomodó unos cojines en el suelo de aquella estancia reservada para tales momentos, encendió una mecha de incienso y se acomodó en postura de meditación para recrearse con aquel sonido que el Universo le enviaba, para inundarse con sus vibraciones, relajar su mente y aliviar los tormentos de su alma.

Tenía el extraño presentimiento de que esta vez todo iba a ser diferente, el modo con que el sonido se había presentado y el estado de ánimo en que se encontraba le hacía augurar una experiencia distinta a las anteriores.

 Una vez acomodada en los cojines cerró los ojos y se dejó envolver por la vibración de aquellas notas hasta que entró en un estado de completa relajación, tanto que dejó de sentir el cuerpo. Se había convertido en un ser ingrávido y solo percibía a través de los sentidos, su parte física, material se hallaba como flotando en el espacio.

De pronto, la estancia en la que se hallaba quedó difuminada por una suave luz blanquecina que envolvió su cuerpo, la impregnó por completo y lentamente su esencia fue abducida por aquel halo de luz elevándola hacia el infinito y como si de un cometa se tratara, tras de sí iba dejando una estela de luz multicolor que se propagó por el firmamento. Se sentía inmensamente feliz, pues había llegado al lugar de origen y ahora era parte de las voces del coro que propagaban el sonido del Universo por toda la galaxia. 




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jueves, 8 de febrero de 2018

MUY CERCA















 Un desgarrado grito hay escondido en tu silencio, un mensaje agonizante que conmueve y estremece mis sentidos, que traspasa mi alma, que la horada y se duele y llora y sangra. Un grito que en silencio proclama  que el calor que transmiten mis palabras alivian tus heridas y dan sosiego a tu alma.  

No me alejaré de ti, a tu lado permaneceré, muy cerca, tanto, que el sonido de mi respiración puedas hacer tuyo. Tanto que desde la distancia el ritmo de mi latir alcance tus oídos. Tanto como nuestras necesidades así lo requieran. Tanto que aún sin presencia física sientas que en tu alma la mía habita.   


Imperceptible a tus ojos me hago. Perceptible y reconocida mi fragancia, me inhalas y me absorbes con la mirada interna, con la mágica ilusión óptica que la psique genera. Tan cerca que sientas mi presencia como parte de un mismo cuerpo conformando una única unidad en la que nuestras almas se conectan.

 En tu mirada me adentré y te amé, amé tu esencia, lo bello que tu interior alberga, lo que eres en realidad, más allá de un cuerpo físico, más allá de lo terrenal. Me adentré en tu interior y descubrí la grandeza de tu corazón, la profundidad de tu dolor, el motivo de tu tristeza. Te amé en el mismo instante en que acaricié tu alma y pude tocar tu esencia.

Te hallas confinado en la más oscura torre del castillo, sumido en el silencio con tus terrores y sufrimientos, cadenas que te impones y te condenas al martirio de vivir en el destierro negándote a tomar la parte que de felicidad te corresponde por derecho.

 No temas  ser un náufrago antes de hacerte a la mar, antes de arriar las velas y salir a navegar, antes de coger con firmeza el timón entre tus manos con rumbo decidido hacia mi playa. Navega sin miedo en este mar de aguas serenas y calmas, este mar que espera tu vuelta, que acoge tu ser y acoge tus lágrimas para que se disuelvan en sus aguas.

 Muy cerca de ti estaré para juntos perder el miedo y navegar y adentrarnos si hace falta en abisales y descubrir el mundo que por descubrir aún queda. Muy cerca me mantendré para ser el bálsamo en el que tus heridas sanen, para darte refugio en el que puedas cobijarte, en silencio, sin palabras, respetando tu decisión, confortando y abrigando tu destemplanza.

Quiero que me percibas tan cerca que sientas que el aire que entra por tu ventana es parte de mi alma, que con solo alzar tu mirada puedas delinear mi rostro con la suave brisa que mi aliento exhala, que puedas percibir en tu cuerpo el calor con que mis manos te acarician y te besan.

No me alejaré de ti, estaré a tu lado cuando despiertes, velando tus interminables noches, abrazada a ti en tu sueño, amándote con la mirada, susurrando ternuras en silencio, confortando tu corazón, llenando tu vida de claridad, de luz y de esperanza.






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sábado, 3 de febrero de 2018

AMOR EN ESTADO PURO












Olvidamos el origen a medida en que avanzamos por la vida,

coleccionamos materiales cual grandes tesoros que por inútiles desechamos.

 Riquezas y bienes acumulados resultan banalidades,

al abandonar el cuerpo el mundo dejamos con lo puesto,

viajamos con el alma desnuda,

 atravesando el umbral  sin tesoros ni vestimentas.

Olvidamos en el mundo terrenal la autenticidad de lo verdaderamente importante

 y el lugar que en nuestro cuerpo ocupa, su lugar de  residencia.

La felicidad completa nos viene dada, en nuestro interior se aloja.

 No la vemos,

 No la buscamos.

Vivimos ausentes, sumidos en la inconsciencia.

Justo en nuestro centro, donde el corazón se halla,

se gesta el más valioso don del que disponemos.

Amor,

 que sin condición se dona y se hace entrega.

 Amor por la propia vida,

Amor por la vida ajena.

Por los miles de regalos que ofrece

y tenemos al alcance en la madre Naturaleza.

 Amor por los semejantes,

 amor por la humanidad de la que formamos parte.

Amor por las galaxias y los planetas.

 Amor,

en el más puro estado,

 amor que se hace uno y se expande en el Universo.

Amor en estado puro, amor en su más pura esencia.







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jueves, 1 de febrero de 2018

DESDE MI SANTUARIO














 Busco refugio dentro de mí, en el santuario que construí para desaparecer y evadirme en los momentos de máximo caos en que mis mundos se enfrentan y chocan, disputándose en la batalla la soberanía absoluta de mi morada.

 Momentos en que se enlazan y discurren todos los fragmentos de historias de otros tiempos que, como azote intempestivo, despierta y resucita la mente de su aletargado olvido.

 Desde el santuario que levanté para mantener el alma serena y protegerme de las iras y las furias, de los miedos, los temores y rencores que a veces me visitan, mi grito ensordece en medio del silencio y estalla y se desvanece. 

Pensamientos en circuito cerrado dando vueltas sobre sí mismos entrando en un bucle imparable. Pensamientos que sin permiso pernoctan adueñándose de la cordura de la que dispongo.

Desde mi santuario me recojo en el intento de prohibir la entrada a todo agente extraño que sin identificación quiera inmiscuirse e imponer sus órdenes en mi reino.

 En mi santuario creo mi propio ambiente y me embriago con el olor a incienso, con el repetitivo canto de un mantra, con la atención plena en mi respiración y la mirada fija en la luz de una vela. 

Me transporto y me sumerjo a otro mundo a otro espacio en el que la mente pierde su poder y no es mi dueña y no gobierna y yo asumo el mando y el control de mi reino sin inmutarme e ignorando la insistencia con que los intrusos reclamen la exclusividad de su presencia.





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sábado, 27 de enero de 2018

PALABRAS












Palabras hay que duelen al pronunciarlas,

 palabras hay que llenan el alma de dicha al ser escuchadas.

 Palabras que hieren.

 Palabras que enferman  y palabras que sanan.

 Palabras que consuelan y abrazan.

Palabras mortíferas que como dagas apuñalan y hieren el alma.

 Palabras sutiles de malicia contenida. 

Palabras en desorden, 

sin sentido para los oídos de quienes las reciben.

 Palabras de amor apasionadas 

que enloquecen y desbordan de deseos a la persona amada.

 Palabras que nacen y mueren sin valor de ser pronunciadas.

 Palabras malditas

 que saben a cicuta y se disparan como dardos envenenados.

 Palabras benditas que de alegría o de tristeza lágrimas desatan. 

Palabras con capacidad y poder de inclinar la balanza a conveniencia.

 Palabras sordas,

palabras veladas y malinterpretadas.

 Palabras de mentiras contenidas que camuflan verdades a medias.

Palabras, miles y millones de palabras

 que mueven y desencadenan los mejores sentimientos.

Palabras que de sensibilidad adolecen y sin miramientos son lanzadas.

Palabras que como melodías suenan inundando los sentidos de sensaciones bellas.

Palabras dulces que saben a miel y que golosas invitan a ser escuchadas.

Palabras que nacen en el corazón y se propagan al alma,

palabras que no requieren voz y se concentran en la mirada, 

 el silencio se hace dueño y en su elocuencia por sí solo habla.









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